Adidas Energy Boost

Fue la pionera. El primer modelo que empleó el sistema de amortiguación Boost desarrollado por Adidas. Era un experimento y hoy es el espejo en el que se miran muchas marcas a la hora de desarrollar sus tecnologías de amortiguación. Es cierto que aquel primer modelo tenía algo de experimento y existían varios puntos mejorables. La Energy Boost que ahora tenemos entre manos es la 4ª evolución (algo difícil de saber ya que Adidas ha prescindido de los números en su nomenclatura, dejando solo el nombre del modelo). Llega con las cosas más claras y un hueco definido en el mercado. Vamos a ver que novedades aporta esta nueva Energy Boost:

Upper:

Claramente modificada y rediseñada. Es una de las partes que necesitaba atención y Adidas se la ha proporcionado. El nuevo upper es más tupido y denso debido a la inserción de numerosos refuerzos sellados que aportan una gran sujeción al tiempo que su pequeño tamaño y separación permiten una flexibilidad y movimiento natural del pie parecida a un calcetín.

Los demás componentes del upper son semejantes a la versión anterior, con una lengüeta fina que es una prolongación del upper, cordones planos semielásticos que se anclan al chasis plástico de 3 agujeros. Quizá esa es la parte más floja de este upper, ya que aunque el ajuste en la parte del empeine es bueno, le falta algo de aplomo a nivel del tobillo. Corredores con tobillos finos o que prefieran una sujeción firme en esa parte seguramente deberán utilizar el 4 agujero para apretar mejor las zapatillas a su pie.

En el talón tenemos el contrafuerte Fitframe, que normalmente está fabricado en un plástico rígido para conferir más estabilidad es la zona. En este caso la opción de Adidas para este material es un material más gomoso y menos plástico, que si bien es muy confortable, no consigue la misma estabilidad que los fabricados en plástico.

Un detalle algo menos importante es la ausencia de materiales reflectantes, sería recomendable que los llevase, pero lo cierto es que la ropa de running suele llevarlos y es suficiente para hacernos visibles en condiciones de baja luminosidad.

Media suela:

Desde siempre ha sido donde este modelo, y por extensión todos los que llevan Boost, ha dado el do de pecho. La amortiguación basada en este polímero desarrollado por Adidas en colaboración con BASF está dando muchas alegrías a los corredores que lo utilizan. Sus características son las sabidas por la inmensa mayoría de runners: el Boost permite crear una zapatilla muy amortiguada al tiempo que reactiva gracias al retorno de energía que proporciona el material.

En el caso que nos ocupa, el 85% de la media suela está formada por Boost y el 15% por goma EVA. Además de la gran proporción de Boost, es importante destacar en estamos hablando de una zapatilla con una altura de talón de 32 mm y metatarso de 22 mm, por lo que siempre vamos a encontrar gran cantidad de material debajo de nuestros pies. Desde luego la absorción de impacto no va a ser un problema para ningún corredor que se decida por la Energy.

Quizá el mayor problema del sistema Boost deriva de su mayor virtud. El tacto ultra amortiguado del sistema hace que la estabilidad pueda verse comprometida en algunas situaciones. Al apoyar nuestro peso sobre una base blanda y relativamente alta (recordemos los 32 mm de altura de talón) la sensación de poca estabilidad puede hacerse patente en cambios de dirección bruscos o al correr por caminos que no se encuentren en buen estado.

En cuanto a la horma, aquí desde luego vemos muchas más luces que sombras. Cuenta con una zona ancha para los dedos, que pueden expandirse con comodidad al apoyar pero al tiempo nos llega una sensación de que todo está controlado gracias al buen diseño de los refuerzos del upper que mencionábamos en el apartado dedicado a este punto.

También en la media suela encontramos el archiconocido sistema Torsion, que se ha ido adaptando a las diferentes media suelas de la marca germana. Su misión sigue siendo la misma de siempre, ayudar a la estabilidad y mejorar el impulso, aunque es cierto que su labor se ha visto muy eclipsada desde la irrupción del sistema Boost.

 

Suela:

Una de las demandas más claras de todos los usuarios de la Energy era la incorporación del compuesto de caucho de la marca Continental que tantos otros modelos han venido utilizando. Pues bien, hemos tenido que esperar hasta esta cuarta versión para ver aparecer el anhelado compuesto en le Energy. Las bondades de este material en cuanto a agarre realmente marcan la diferencia respecto a la versión anterior.

La configuración de la goma en la suela se rige por el patrón Stretchweb, una suela bastante fina en cuanto a grosor y está dispuesta de forma asimétrica, con un taqueado más ancho según nos acercamos al lado del primer metatarso, zona normalmente muy castigada por el desgaste al impulsar, así como un refuerzo en el talón en forma de pequeña “ala” que sobresale de la estructura de la media suela, algo que ya hemos venido viendo en versiones anteriores.

Uno de los puntos fuertes que permite la fina suela es la flexibilidad óptima que permite olvidarnos de las clásicas ranuras de flexión que otras marcas deben utilizar. El pero viene siendo el habitual, la vida útil es algo menor que en su competencia y el agarre en zonas de terreno suelto se puede ver comprometido por el taqueado plano. Eso sí, en asfalto quedaremos más satisfechos que con la mayoría de zapatillas de la competencia.

Conclusión:

La ubicación de este modelo dentro de la gama de Adidas siempre ha sido el de entrenamiento pero con un toque de zapatilla rápida que la hace válida para rodar fuerte e incluso competir en alguna prueba.

Lo cierto es que el peso de esta versión (340 grs para la talla 10 US/44EUR) definitivamente la acerca al segmento de calzado de entrenamiento con la que poder hacer volúmenes altos de kilómetros a ritmos medios y/o lentos.

Son ideales para corredores neutros y, dado su buen diseño de horma, también para ususarios de plantillas con peso por encima de los 70 kgs.

 

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