Adidas Solar Boost

Adidas ya ha descubierto que su nombre le sirve para muchas cosas, pero con la innovación actual de todas las marcas y el nivel de exigencia de cada una sabe que si se descuelga será difícil meterse de nuevo en el grupo de cabeza. Es por eso que cuando ya podíamos saborear la estabilidad en unos cuantos modelos con Boost, Adidas ha vuelto a la carga con otros cambios cuanto menos espectaculares. Ya pasó con la Energy Boost en su día al ser la primera zapatilla que montaba Boost, y ahora se ha elegido el modelo que sustituye a la Energy Boost como primera piedra de choque para introducir varios de los cambios que encontraremos en los próximos años en todas las zapatillas de la marca alemana. Hoy toca hablar de la nueva Adidas Solar Boost, una zapatilla inspiradas en la ingeniería aeroespacial y automotriz, siendo la primera silueta que pone en práctica la tecnología Tailored Fibre Placement (TFP).

Como ya hemos dicho la Solar Boost sustituye a la Energy Boost. Es una zapatilla aún más ligera, muy reactiva, con un ajuste y un tacto bastante agradable que la convierte en una de esas zapatillas válidas para todo. Es una zapatilla neutra de entrenamiento, que cuenta con una cantidad generosa de amortiguación por lo que su espectro de corredores es muy amplio: desde corredores de peso alto que quieran una zapatilla para competiciones o series hasta corredores más ligeros que quieran una zapatilla para rodajes a ritmos alto o competiciones de larga distancia. Su peso, que ronda los 300 gramos en el modelo de hombre y los 270 gramos en el de mujer, es una baza importante para poder reunir amortiguación y ligereza en un mismo modelo. Para todos los que hayáis utilizado la Energy Boost con anterioridad notaréis una zapatilla más ligera y flexible, ganando con los cambios los corredores más ligeros que la utilicen para entrenamientos de larga distancia.

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La suela es la parte que menos ha cambiado con respecto a su predecesora (es la primera versión, pero cogeremos la Energy Boost como referencia porque es la que tiene más puntos en común), aunque ciertas nuevas tecnologías sí afectan el funcionamiento de la propia suela. La tecnología Stretch Web sigue presente para garantizar un agarre excepcional tanto en superficies secas como en mojadas, gracias a ese característico dibujo de rejilla. Algo en lo que también tiene mucho que decir el eficiente compuesto de caucho Continental, reconocido fabricante de neumáticos con el que Adidas lleva trabajando muchos años. Aunque la construcción es muy pareja la nueva Solar Boost es algo más flexible que la Energy Boost, en parte por las nuevas tecnologías que encontramos en la mediasuela y que detallaremos más adelante. Por último, hacer hincapié en una modificación importante en la zona del talón en la que destaca una especie de pestaña hacia el exterior de la zapatilla para favorecer a los corredores que aterrizan con el talón. Porque no todo es correr rápido con esta zapatilla…

Plantillas a medida y zapatilla neutra, la combinación perfecta

En la mediasuela sigue más que presente el Boost, el material que en 2013 vio la luz revolucionando todo lo que se había diseñado en una zapatilla de running. Como ya sabréis en un material muy suave y agradable que acumula la energía de nuestra pisada para desprender hacia delante toda esa inercia. El Boost es un material muy ligero que ofrece una sensación muy amigable en cada apoyo, pero que si se tiene que poner el traje de faena para avivar los ritmos no tiene ningún problema. La nueva tecnología que trabaja con el Boost es el Solar Propulsion Rail, que es responsable directa de los nuevos nombres de las zapatillas que vendrán en un futuro (Solar Glide, Solar Drive, Solar Glide ST, etc.). Su función es aportar un punto de estabilidad desde el momento en que guía la pisada en todas sus fases. Cuando se impacta contra el suelo, el pie queda contenido por esta pieza que a su vez facilita que se mueva hacia delante de manera correcta. Pero si hablamos de estabilidad el trabajo recae en el Torsion System, una pieza plástica alojada a la misma altura que el arco plantar y que en Solar Boost está modificada para que en su prolongación, dos palas que viajan por el borde exterior y el interior hasta la puntera, ayuden a que la zapatilla sea más reactiva. La altura de la mediasuela con respecto al suelo es de 32 milímetros en la zona del talón y de 22 en la zona del metatarso, tanto en hombre como en mujer, dando como resultado un drop de 10 milímetros, como en la Energy Boost.

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La zona del upper se lleva el papel protagonista en esta nueva Solar Boost, en parte por un aspecto visual, pero también por una cuestión de rendimiento. La parte más destacable se la lleva el Tailored Fibre Placement o TFP, una especie de diseño de fibras que se adaptan a la estructura de cada pie. Y nada menos que la NASA está metida en este compuesto de la mano de ARAMIS, un estudio biomecánico en el que se utilizan varias cámaras de precisión que son capaces de tomar miles de fotografías por segundo de las zancadas que realizan corredores en el laboratorio. Con todo este entramado tecnológico encontramos un diseño modular en la que la parte delantera es diferente a la del mediopié. Si en la zona media ya hemos explicado que hilo y fibra son los protagonistas, en la zona delantera encontramos una malla más clásica, parecida al Tech-Fit de Energy Boost. Esta malla utiliza otra tecnología, llamada Aquatech Print, consistente en unas líneas transversales, y que aportan un soporte adicional, para evitar movimientos inestables. En lo que al contrafuerte se refiere encontramos el ya habitual en Adidas, que deja libre el tendón de Aquiles y se une con un pequeño saliente en la parte superior. Por si fuera poca la información, entre los aspectos más sorprendentes de esta Solar Boost destaca el número de ojales, cinco, algo bajo para lo que suele ser una zapatilla. En cambio, el grosor de la plantilla es de 6 milímetros, un tamaño bastante grande que sin duda proporcionará un aumento de comodidad en el interior de la zapatilla.

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Estamos ante una de esas zapatillas que marcará el devenir de una gran marca como Adidas. Muchos cambios en la Solar Boost que, aún cogiendo como base parte de la Energy Boost, ha mejorado su flexibilidad, aligerado su peso y aumentado la sensación de comodidad dentro de la zapatilla gracias a su nuevo upper. Su horma es algo más amplia, pero con el tejido elástico de la zona del antepié notarás una sujeción perfecta, principalmente por su adaptabilidad a nuestra pisada según vamos corriendo. Una zapatilla muy versátil, con muchos usos entre sus posibilidades (entrenamientos, series, competición, oposiciones, etc.) que convierte a esta Solar Boost en el arma principal de Adidas para dominar durante todo este 2018.

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