New Balance Fresh Foam 1080 v9

Pasan los años y New Balance sigue subiendo posiciones en esto del running. Parte de culpa, como es lógico, la tiene su zapatilla de entrenamiento más vendida, la 1080, que cumple su novena versión con varios cambios a destacar. Con la entrada del Fresh Foam en sus zapatillas de gama alta New Balance ha conseguido volver a una posición de privilegio en el mercado de atletismo.

Atrás queda la idea de que New Balance solo se dedica a calzado del día a día. Aunque existan cambios muy reseñables las características de esta nueva 1080v9 a nivel de usuario siguen siendo muy similares.
Es una zapatilla neutra para hacer muchos kilómetros, muy válida para utilizar con plantillas. Se recomienda que el peso de los corredores sea superior a 50 kilos en mujeres y 75 kilos en hombres. Por lo demás, máxima amortiguación y las mejores tecnologías para la zapatilla estrella de la marca.

Metiéndonos a analizar la suela ya vemos ciertas diferencias con respecto a la versión anterior. Hay que destacar que ha sido diseñada por corredores, lo que nos da unas ciertas garantías de una buena funcionalidad. Mantiene el dibujo por zonas, una especie de mapa que marca la suavidad de los materiales con mayor suavidad en la parte interior y mayor dureza y resistencia en las partes exteriores. Las diferentes densidades del Blown Rubber resisten a la abrasión en la zona del talón y la puntera. En cambio, las partes centrales nos ayudan con un mejor agarre y tracción. Se observa un taqueado muy numeroso para rendir mejor en superficies más exigentes. Esto también permite que la zapatilla flexe mejor. También aparecen unas nuevas 5 estrías de flexión que ayudarán en la zona de los metatarsos a un despegue menos exigente.

La mediasuela también ha rediseño su compuesto más conocido. El Fresh Foam mantiene las mismas propiedades de amortiguación y suavidad. Sin embargo, los habituales de la marca verán notables diferencias en el dibujo. Las formas hexagonales de los modelos anteriores han dejado paso a detalles más redondeados y estilizados. La parte externa tiene esas estructuras metidas hacia dentro para suavizar el aterrizaje. Mientras que la parte interna de la zapatilla las tiene hacia el exterior para dotar a la zapatilla de una mayor estabilidad si cabe. El nuevo compuesto es más ligero, algo que notarán corredores más ligeros que quieran ir a ritmos más rápidos.

En lo que a la malla se refiere también se notan cambios a simple vista. Los tejidos son más suaves y se ha mejorado el ajuste con una malla tipo “Jacquard” tan de moda últimamente. La horma es menos ancha que la versión del año anterior, aunque sigue siendo amplia y muy válida para llevar con plantillas. El contrafuerte del talón se ha restructurado para coger mejor la zona del calcáneo.

Estamos ante una nueva versión de un clásico de New Balance. Cuenta con más de 15 ediciones a sus espaldas con diferentes nombres y versiones. La máxima amortiguación en pisada neutra de la marca es fiable donde las haya, con un tacto firme y un ajuste algo más marcado. Es perfecta para entrenamientos de distancias largas. Y reparte muy bien la amortiguación a lo largo de la zapatilla al contar con un drop de 8 milímetros, algo más plana que la media. Una zapatilla muy equilibrada que cumplirá con nota en cualquier factor que analices.

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